lunes, 8 de junio de 2009

Resumen de lectura (Haverkate)


Havertake, H., “¿Cómo aseverar cortésmente?”.

Este artículo estudia los actos de habla asertivos desde la perspectiva de la cortesía lingüística. Parte de la idea de que el hablante asertivo se sirve también de estrategias de cortesía, con las que intenta la mitigación. El principal objetivo es minimizar el riesgo de disconformidad.
Una forma de conseguirlo es la expresión concesiva, que desempeña una función atenuadora por cuanto contribuye a evitar o mitigar posibles discrepancias entre los interlocutores.
Otra forma son las llamadas “locuciones perfomativas atenuadas”, como “tengo que aconsejarte que no le digas nada sobre lo ocurrido”. Estas oraciones tienen un carácter seudoperformativo, lo cual se debe a la representación deóntica (“tengo que”), volitiva (“quiero”) e hipotética (“puedo”). Son estrategias mitigadoras para hacer que su punto de vista sea más aceptable para el interlocutor.
Además de las locuciones performativas atenuadas, existen otras construcciones metalingüísticas que surten efectos mitigadores: “no quiero interrumpir, pero…”, “siento tener que molestarte, pero…” La cortesía de estas expresiones se debe a que el hablante muestra empatía por el interlocutor, de modo que anticipa disculpas por su comportamiento verbal.
También son interesantes las “manipulaciones del valor veritativo”. Hay que distinguir los predicados epistémicos (“saber”), los doxásticos (“creer”) y los dubitativos (“dudar”). De ellos, los que se utilizan con fines estratégicos son los epistémicos y los doxásticos: un estado doxático indica que el hablante no está seguro de que el contenido de su creencia corresponda a la realidad.
Hay también toda una serie de expresiones cognitivas que desempeñan un papel pragmático equivalente al de los predicados doxásticos examinados: fórmulas estereotipadas como “en mi opinión”, “si nom engaño”… que reflejan la máxima “critícate a ti mismo antes de que pueda hacerlo tu interlocutor”.

Resumen de los apuntes sobre cortesía

INTRODUCCIÓN
Entre los diferentes elementos de la situación extralingüística el que condiciona de un modo mayor el enunciado es la IDENTIDAD SOCIAL DEL DESTINATARIO. El propio Grice reconoce que su enfoque es parcial y que debe ser completado. Sobre la cortesía hay dos modelos, el de Lakoff y el de Brown y Levinson.
EL MODELO DE LAKOFFF
Propone describir la competencia pragmática con dos reglas: “sea claro” y “sea cortés”. La cortesía, a su vez, se manifiesta en tres formas diferentes: no se imponga, ofrezca opciones y refuerce los lazos de camadería.
EL PRINCIPIO DE CORTESÍA DE LEECH establece que la cortesía es el principio regulador de la distancia social.
EL MODELO DE BROWN Y LEVINSON
Gira en torno a la noción de “face”, la imagen pública que cada individuo tiene y reclama para sí; tiene dos aspectos, la imagen negativa y la positiva. La imagen negativa es la necesidad que experimenta cada persona de no ser molestada, y la positiva es la necesidad de que sus necesidades sean compartidas por los demás. Las estrategias se orientan en tres direcciones: no limitar la libertad de acción del destinatario; pedir excusas u ofrecer compensaciones (por favor) y distanciarse de la responsabilidad de haber efectuado la petición. Las diferencias entre culturas se hacen notorias. Las estrategias tienen diferentes valoraciones según las culturas; dicho con otras palabras, cada cultura tiene preferencias específicas para determinados tipos de estrategia.
Cada ACTO DE HABLA tiene varias partes determinadas por la cortesía lingüística; por ejemplo, en la disculpa, se identifica: la expresión de la disculpa, la aceptación de la responsabilidad, la explicación, la oferta compensatoria y el propósito de enmienda.
En cuanto a la CORTESÍA POSITIVA, incluye varias estrategias: el tuteo y formas “íntimas” de dirigirse al oyente; expresiones que hacen participar al oyente en la conversación, como las muletillas o “mira”; el uso de preguntas negativas que suponen una respuesta afirmativa; ciertas fórmulas que expresan el deseo de estar de acuerdo con el oyente, o marcadores como “pues” que indican pseudo-acuerdo, o la repetición de lo dicho por el otro; el uso de la primera persona del plural; el uso de bromas para cuya interpretación se necesita de la existencia de conocimientos y valores comunes.
En cuanto a la CORTESÍA NEGATIVA, algunas posibles estrategias son: el uso de “usted” o de expresiones como “por favor”; la formulación indirecta convencionalizada; el uso del condicional, del imperfecto de subjuntivo y el pretérito imperfecto mediante los que se crea una distancia, para no forzar al otro; las palabras que mitigan lo que queda expresado por el predicado; la desfocalización o impersonalización; el deseo de no coaccionar al oyente expresado por medio de una disculpa o pidiendo perdón.

Resumen de lectura (Trujillo Sáez)

Trujillo Sáez, F., "La teoría de la relevancia como base para una nueva interpretación de la comunicación", Eúphoros, 3, pp. 221-232.

Este artículo se basa en la Teoría de la Relevancia de Sperber y Wilson para analizar un anuncio. Lo más interesante es que pone de relieve que el modelo del código, la teoría más frecuentemente utilizada para explicar la comunicación, es insuficiente desde el punto de vista descriptivo; en cambio, la Teoría de la Relevancia proporciona una explicación más completa de la comunicación. Sperber y Wilson argumentan que no existen una sino dos modalidades de comunicación diferentes: una modalidad de codificación-descodificación y una modalidad inferencial. Todo el proceso inferencial está ausente del modelo del código, que además no es capaz de cubrir casos multimodales como el de un anuncio en el que se combinan imágenes y texto. La Teoría de la Relevancia, además, tiene en cuenta los últimos avances en psicología o lingüística.

Resumen de los apuntes sobre cooperación, implicaturas y teoría de la relevancia

El resumen es bastante largo, pero creo que conviene tener todos estos apuntes en el blog.

Se distingue entre el significado de la proposición y el significado del enunciado. En un enunciado hay cosas de las que un lenguaje funcional no puede ocuparse. Por ejemplo, la conjunción “y”, dependiendo del contexto, puede tener varios significados: en la construcción de lo comunicado utilizamos una serie de mecanismos. Grice propone el término IMPLICATURA para dar cuenta de las otras cosas que hay un enunciado, además de lo que se dice. Es el suplemento, más o menos dependiente del contexto, que se añade sobre el significado convencional de las expresiones, constante y unitario.
PRINCIPIO DE COOPERACIÓN Y MÁXIMAS CONVERSACIONALES
Grice propone recurrir a una serie de aspectos que regulan la lógica de la conversación, las MÁXIMAS DE LA CONVERSACIÓN. La conversación tiene lugar siguiendo un principio de cooperación. La cooperación comprende cuatro categorías con diferentes máximas cada una.
Principio de cooperación lingüística: “Procure que su contribución a la conversación sea la exigida por ella y que se realice en el momento adecuado teniendo en cuenta el objetivo u objetivos de la misma”.
Las máximas son de cuatro tipos:
1) De CANTIDAD: “No digas más de lo necesario; haz tus contribuciones tan informativas como sea preciso”.
2) De CUALIDAD: “No digas aquello de lo que no tengas evidencia o creas falso”.
3) De MODO (MANERA): “Sé breve y ordenado, evita la oscuridad y la ambigüedad”.
4) De RELEVANCIA: “Haz tus contribuciones relevantes”.
Sperber y Wilson rechazan la máxima de manera y sustituyen las otras tres por un principio general de PERTINENCIA (Teoría de la Relevancia).

LA VIOLACIÓN DE LAS MÁXIMAS DE COOPERACIÓN Y LAS IMPLICATURAS CONVERSACIONALES
La determinación de la implicatura viene dada por la suposición de que el interlocutor se atiene a las restantes máximas del principio de conversación. Las implicaturas son muy útiles para los interlocutores porque pueden darles la posibilidad de transmitir determinada información sin que sean responsables de haberla aseverado.

TIPOS DE IMPLICATURSA CONVERSACIONALES
Una distinción fundamental en la teoría de Grice es la diferencia entre “lo que se dice” (que corresponde con el contenido proposicional del enunciado) y “lo que se comunica” (toda la información que se transmite con el enunciado).
Hay dos tipos de implicaturas: convencionales (derivan directamente del significado de las palabras) y no convencionales (se generan por la intervención de otros principios, los de cooperación y las máximas que lo desarrollan; la implicatura es no conversacional cuando los principios son de otra naturaleza).
Implicaturas conversacionales:
a) Generalizadas: no dependen directamente del contexto de emisión.
b) Particularizadas: dependen del contexto de emisión.
Para establecer los tipos de implicaturas conversacionales, se recurre a los criterios: cancelabilidad, no separabilidad , no convencionalidad, no deducibilidad lógica, indeterminación,
La inferencia conversacional ha recibido numerosas críticas, y se han propuesto alternativas, como la de Horn, cuya teoría se resume en dos principios: el Q (que su contribución sea suficiente) y el R (Que su contribución sea necesaria). Por su parte, Leech establece los principios de claridad y economía.
REFLEXIONES
Hasta que se empezó a tomar en serio la diferencia SIGNIFCADO/SENTIDO, la Semántica había sido entitativa, esto es, el significado era ese algo que subyacía a la concepción medieval del signo. Ahora se sabe que hay dos niveles significativos: el convencional (puramente lingüístico) y el pragmático (intencional, ilocutivo). La diferencia entre el significado y el sentido adquiere muchas manifestaciones en el discurso: las implicaturas, las metáforas, las ironías, los actos de habla indirectos, etc.
La propuesta del PRINCIPIO DE COOPERACIÓN de Grice ofrece una explicación de los sobreentendidos o las implicaturas. Los hablantes han de cooperar; es como un “pacto secreto” que se mantiene aunque se viole alguna de las máximas. La infracción de las máximas puede desencadenar deducciones o Inferencias discrusivas que permiten llegar a un sentido alejado del significado convencional.
Sperber y Wilson efectúan una drástica reducción en las máximas de Grice: ofrecen un modelo pragmático para explicar la comunicación basado exclusivamente en el PRINCIPIO DE RELEVANCIA O PERTINENCIA.
LA RELEVANCIA
Cualquier hablante-oyente puede sacar todo tipo de conclusiones a partir de las situaciones y cosas que observa en un contexto determinado. Ese conjunto de conjunto de conclusiones es lo que Sperber y Wilson llaman “entorno cognitivo” de un hablante-oyente. Realizamos una suposición y nos detenemos, es la ley del mínimo esfuerzo: nos quedamos con la suposición relevante que requiera un mínimo esfuerzo de procesamiento: se procesa una información nueva en un contexto en el que produce un efecto contextual máximo con un coste mínimo de procesamiento.
La información aportada por un enunciado puede ser RELEVANTE o IRRELEVANTE según produzca o no efectos contextuales. Son casos de informaciones irrelevantes:
a) Contenidos que no tienen que ver con el tema de que se habla.
b) Supuestos que ya se conocían, que ya formaban parte del contexto.
c) Informaciones contradictorias con conocimientos contextuales de mayor evidencia.
En conclusión, una información no es relevante o irrelevante por sí misma, sino por la relación que mantiene con el contexto. La relevancia es una propiedad gradual.
La emisión de expresiones lingüísticas supone una serie de asunciones que se dividen en dos grupos: las explicaturas e implicaturas. Las explicaturas son comunicadas a través del significado de lo dicho explícitamente y las implicaturas lo son implícitamente, deducciones realizadas a partir de lo dicho explícitamente.
Atienden a los conectores discursivos, como “de modo que”, “por consiguiente”, etc., que introducen o favorecen un determinado tipo de implicaturas discursivas.
En cuanto a la DETERMINACIÓN DE LAS IMPLICATURAS: “Reconstruir las implicaturas de un enunciado equivale a reconocer las razones manfiestas que el hablante tenía de pensar que su enunciado sería óptimamente pertinente para el receptor”. Para llegar a determinadas conclusiones, el hablante debe pasar por pasos intermedios (premisas).
Para Sperber y Wilson, la comunicación humana pone en funcionamiento dos tipos de mecanismos diferentes: uno basado en la codificación y descodificación y otro basado en la ostensión (cualquier comportamiento que hace manifiesta la intención de hacer manifiesto algo) y la inferencia (el proceso por el cual se da validez a un supuesto sobre la base de la validez de otro supuesto). La COMUNICACIÓN OSTENSIVA consiste en crear pruebas o evidencias que atraigan la atención sobre un hecho para comunicar que algo es de determinada manera, con la intención de que otro infiera a qué realidad se está haciendo referencia y con qué objetivo.

domingo, 7 de junio de 2009

Él callaba, si supieran...


En la novela de Antonio Muñoz Molina Plenilunio se plantea una tensa situación que puede ser explicada con conceptos pragmáticos, en concreto con algunas nociones sobre deixis. Un padre y su hijo están en el salón de su casa viendo el telediario; la presentadora da una noticia sobre un asesino, que ha violado y matado a una niña, de paradero desconocido. El padre comenta iracundo que ojalá cojan al culpable y lo castiguen; lo que no sabe es que el asesino es su propio hijo, que está sentado a su lado:

Estaba mirando a la presentadora rubia y repetía lo mismo, “ése muerto y matao, al garrote, en medio de la plaza, como antiguamente”. Él callaba, si supieran, la cara sobre el plato, mirando de soslayo el televisor, no queriendo mirar hacia la dentadura que tenía tan cerca, sobre el hule agrietado, y la madre lloraba, cuándo no es jueves, lloraba viendo la foto de la niña igual que lloraba en los seriales sudamericanos de después de comer.

Como se observa, el padre emplea la tercera persona para referirse al asesino (“ése [tiene que ser / acabar] muerto y matao”. La tercera persona se emplea para referirse a alguien que no está presente en el acto comunicativo; lo interesante en este caso es que junto al hablante se encuentra el individuo al que se refiere esa tercera persona “ése”. Puede imaginarse lo terrible que sería para el padre saber que el asesino es su propio hijo (de forma que “tendría” que utilizar la segunda persona, referida a “quien escucha”). De ahí que el relato siga: “Él callaba, si supieran…”

Sobre la teoría de la conversación de Grice

La universalidad de los postulados conversacionales