Verschueren, J. (2002):Para entender la pragmática, Madrid, Gredos, pp. 33-47.
Es otro artículo dedicado a fijar la definición y el campo de estudio de la Pragmática. Aunque no resulta demasiado sencillo –especialmente en cuanto a los ejemplos ofrecidos− insiste en que la Pragmática es “el estudio del uso del lenguaje” y una perspectiva desde la que se pueden observar los fenómenos relacionados con la fonética, la semántica y la sintaxis de la lengua. De ello se deduce, a su vez, que la Pragmática carece de unidades de análisis propias. Por otra parte, sitúa la Pragmática como “enlace entre la lingüística y el resto de las humanidades y las ciencias sociales”. Al parecer, se trata de una disciplina lingüística diferente a todas las estudiadas a lo largo de la carrera y que permite acercarse a los aspectos fonéticos, semánticos y sintácticos del lenguaje para entender cómo los usamos en la comunicación. Igualmente, subraya la noción de “funcionamiento del lenguaje en uso real” y la relación de este hecho con la generación de significado: sólo se genera significado en el proceso de usar el lenguaje.
lunes, 4 de mayo de 2009
domingo, 3 de mayo de 2009
Ejercicio sobre los componentes de la enunciación

Imagina, para cada uno de los siguientes enunciados, tres contextos diferentes. En cada contexto han de incluirse los elementos esenciales (hablante, oyente, lugar, situación). Finalmente, asigna al enunciado el significado específico que tendría en ese contexto:
a) Qué sueño tengo.
1. El hablante y el oyente son amigos. La situación es la siguiente: están por la noche hablando en casa de uno de ellos, que le dice al otro: “Me apetece salir a tomar algo” y el otro, después de un silencio, le responde “Qué sueño tengo”. Quiere decirle con esto que no le apetece salir.
2. El hablante y la oyente son un hijo y su madre respectivamente. La situación es esta: están en casa, por la noche, viendo un programa de televisión, en silencio, y de pronto la madre dice: “Qué sueño tengo”. De esta forma quiere decir que se irá pronto a acostar.
3. El hablante y el oyente son conocidos. Están en la calle, y uno de ellos lleva mucho rato hablando de un tema personal que al otro no le interesa nada. Este, que es un poco descortés, le dice interrumpiéndole “Qué sueño tengo”, con lo que le quiere indicar abiertamente que no le importa nada lo que le está contando y que se aburre.
b) Eres un genio, realmente.
1. El hablante y el oyente son amigos. Están en el garaje de uno de ellos, que le ha pedido al otro que le ayude a reparar su bicicleta, lo que el amigo consigue enseguida. Entonces el otro le dice “Eres un genio, realmente”. Se trata así de un halago, una forma de agradecer la ayuda prestada.
2. El hablante y el oyente son compañeros de clase. Uno de ellos interrumpe al profesor para decir una obviedad, creyéndose muy perspicaz. Su compañero le dice “Eres un genio, realmente”; está siendo irónico, y lo que quiere decir en realidad es “vaya tontería has dicho, aunque tú te consideres muy inteligente”.
3. El hablante y el oyente son padre e hijo respectivamente. El hijo llega a casa y le comunica a su padre que le acaban de decir que ha sacado la nota de selectividad más alta de su ciudad; entonces el padre le dice “Eres un genio, realmente”. Se trata de un halago sincero, sin el matiz hiperbólico que tenía el caso 1.
Resumen de lectura (Escandell Vidal)
Escandell Vidal, Mª. V. (1996), cap. 2 en Introducción a la pragmática, Barcelona, Ariel, pp. 25-39.
Este capítulo, fácil de leer y relativamente breve, define y explica los diferentes elementos de la situación comunicativa: el emisor es “la persona que produce intencionalmente una expresión lingüística en un momento dado, ya sea oralmente o por escrito”; el destinatario “la persona (o personas) a la(s) que se dirige su enunciado y con la(s) que normalmente suele intercambiar su papel en la comunicación de tipo dialogante”, y conviene distinguirlo del receptor, igual que hay que diferenciar el emisor del hablante: el destinatario “es siempre el receptor elegido por el emisor”. Por otra parte, el enunciado es “la expresión lingüística que produce el emisor”; la autora se detiene en la distinción entre “oración” y “enunciado”, que queda muy clara. El entorno es el contexto o situación espacio-temporal, integrado por los siguientes factores: contexto físico, empírico, natural, práctico u ocasional, histórico y cultural. Estos son los componentes materiales. Los componentes relacionales son: la información pragmática, esto es, “el conjunto de conocimientos, creencias, supuestos, opiniones y sentimientos de un individuo en un momento cualquiera de la interacción verbal”, que tiene tres subcomponentes: general, situacional y contextual: los interlocutores comparten una parte de información pragmática y, además, cada uno construye hipótesis sobre la información del otro. Esta idea resulta interesante, porque explica algunos fallos en la comunicación, derivados pues de hipótesis incorrectas sobre la información del otro la intención, por otra parte, es “la relación entre el emisor y su información pragmática, de un lado, y el destinatario y el entorno, de otro”. La autora apunta que el silencio tiene también una intención, algo a tener en cuenta: hasta los que se quedan callados quieren comunicar algo. El último factor relacional es la relación social, pues el emisor construye su enunciado a la medida del destinatario, que ocupa un determinado puesto en la estructura social.
Concluye el artículo con la distinción entre significado (“la información codificada en la expresión lingüística”) y la interpretación, que pone en juego los mecanismos pragmáticos. A partir de esto, se oponen las disciplinas de la pragmática y la semántica y se ofrece la siguiente definición de la primera:
[disciplina lingüística] que se ocupará del estudio de los principios que regulan el uso del lenguaje en la comunicación, entendido como el estudio de todos aquellos aspectos del significado que, por depender de factores extralingüísticos, quedan fuera del ámbito de la teoría semántica (es decir, de los significados convencionales).
Resulta, como se adelantaba al principio de este resumen, un capítulo útil para entender mejor qué es eso de la pragmática y, por supuesto, para conocer los factores que intervienen en la situación comunicativa.
Este capítulo, fácil de leer y relativamente breve, define y explica los diferentes elementos de la situación comunicativa: el emisor es “la persona que produce intencionalmente una expresión lingüística en un momento dado, ya sea oralmente o por escrito”; el destinatario “la persona (o personas) a la(s) que se dirige su enunciado y con la(s) que normalmente suele intercambiar su papel en la comunicación de tipo dialogante”, y conviene distinguirlo del receptor, igual que hay que diferenciar el emisor del hablante: el destinatario “es siempre el receptor elegido por el emisor”. Por otra parte, el enunciado es “la expresión lingüística que produce el emisor”; la autora se detiene en la distinción entre “oración” y “enunciado”, que queda muy clara. El entorno es el contexto o situación espacio-temporal, integrado por los siguientes factores: contexto físico, empírico, natural, práctico u ocasional, histórico y cultural. Estos son los componentes materiales. Los componentes relacionales son: la información pragmática, esto es, “el conjunto de conocimientos, creencias, supuestos, opiniones y sentimientos de un individuo en un momento cualquiera de la interacción verbal”, que tiene tres subcomponentes: general, situacional y contextual: los interlocutores comparten una parte de información pragmática y, además, cada uno construye hipótesis sobre la información del otro. Esta idea resulta interesante, porque explica algunos fallos en la comunicación, derivados pues de hipótesis incorrectas sobre la información del otro la intención, por otra parte, es “la relación entre el emisor y su información pragmática, de un lado, y el destinatario y el entorno, de otro”. La autora apunta que el silencio tiene también una intención, algo a tener en cuenta: hasta los que se quedan callados quieren comunicar algo. El último factor relacional es la relación social, pues el emisor construye su enunciado a la medida del destinatario, que ocupa un determinado puesto en la estructura social.
Concluye el artículo con la distinción entre significado (“la información codificada en la expresión lingüística”) y la interpretación, que pone en juego los mecanismos pragmáticos. A partir de esto, se oponen las disciplinas de la pragmática y la semántica y se ofrece la siguiente definición de la primera:
[disciplina lingüística] que se ocupará del estudio de los principios que regulan el uso del lenguaje en la comunicación, entendido como el estudio de todos aquellos aspectos del significado que, por depender de factores extralingüísticos, quedan fuera del ámbito de la teoría semántica (es decir, de los significados convencionales).
Resulta, como se adelantaba al principio de este resumen, un capítulo útil para entender mejor qué es eso de la pragmática y, por supuesto, para conocer los factores que intervienen en la situación comunicativa.
sábado, 2 de mayo de 2009
Resumen de los apuntes sobre actos de habla
Según Searle, al emitir un enunciado determinado llevamos a cabo un cierto acto. La lengua se concibe como un conjunto de acciones que realizan los individuos para conseguir determinados fines. Austin, en ¿Cómo hacer cosas con las palabras?, propuso que existen unas acciones especiales cuyo acto provocador son determinadas emisiones lingüísticas. Distingue entre actos LOCUTIVOS: todas las acciones que realizamos por el simple hecho de construir mensajes: actos fonéticos, gramaticales y semánticos; ILOCUTIVOS: las acciones intencionadas que realizamos mediante el uso de enunciados: una petición, una pregunta, etc.; y PERLOCUTIVOS: las influencias que nuestros actos lingüísticos tienen en los demás, como convencer, sorprender, etc.
Se señala asimismo la importancia de los actos REALIZATIVOS o PERFORMATIVOS, esto es, aquellos enunciados asertivos que tienen la propiedad de realizar la acción que enuncian, que no son verdaderos o falsos ni válidos o nulos; por ej.: “Yo te bautizo”, “Os apuesto cinco euros…”, etc.
Hay varios tipos de actos de habla, cada uno con varios subtipos:
- ASERTIVOS: expresan la creencia por parte del hablante de que se da determinada situación o suceso; por ej.: afirmar, predecir, atribuir, disentir, adivinar, etc.
- COMPROMISIVOS: comprometen al hablante en la realización de un acto futuro. Son las promesas y los ofrecimientos.
- DIRECTIVOS: intentan intervenir en la conducta del oyente; por ej.: peticiones, súplicas, preguntas, órdenes, prohibiciones, autorizaciones, etc.
- EXPRESIVOS: expresan la actitud del hablante ante determinadas situaciones; por ej.: asentimientos, saludos, felicitaciones, exculpaciones, reconocimientos, insultos, lamentos, etc. Se suelen asociar a determinadas expresiones fijas.
- DECLARATIVOS: se utiliza un verbo determinado cuyo significado (principal) sirve para caracteriza el acto ilocutivo; por ej.: para afirmar: “Yo afirmo que no lo sé”, para ordenar: “Te ordeno que no vayas”, etc.
Otro aspecto interesante de los actos de habla son los ACTOS DE HABLA INDIRECTOS (AHI), caracterizados por Searle. Estamos ante actos de habla indirectos cuando realizamos un acto de habla mediante una expresión asociada a otro acto de habla diferente. Por ej.: “¿Puede usted pasarme la sal?”, donde la interpretación literal nos llevaría a responder a una pregunta (“Sí, puedo”), pero la interpretación indirecta nos hace responder a un ruego. Se relacionan con las reglas de cortesía. Forman parte de la clase de enunciados que tienen en común que su forma lingüística se desvía de la función comunicativa que desempeñan (indirección), y que incluye también las metáforas y la ironía. En los AHI, el acto literal y el no literal siempre se realizan, de forma que se puede responder a un AHI dirigiéndose a la ilocución literal: “¿Puedes coger el teléfono?; No, estoy ocupado”. Los AHI se clasifican en quimperativos, asemperativos, queclarativos, pseudo-imperativos, provocaciones, confirmaciones.
El estudio de los actos de habla fue una auténtica revolución dentro de la teoría del lenguaje: hablar no es sólo transmitir contenidos codificados, sino que es también realizar actos; el análisis de los actos de habla es la primera aproximación rigurosa al fenómeno comunicativo fuera de los dominios del código; constituye una de las bases teóricas en las que se apoyó el método comunicativo de la enseñanza de lenguas.
Se señala asimismo la importancia de los actos REALIZATIVOS o PERFORMATIVOS, esto es, aquellos enunciados asertivos que tienen la propiedad de realizar la acción que enuncian, que no son verdaderos o falsos ni válidos o nulos; por ej.: “Yo te bautizo”, “Os apuesto cinco euros…”, etc.
Hay varios tipos de actos de habla, cada uno con varios subtipos:
- ASERTIVOS: expresan la creencia por parte del hablante de que se da determinada situación o suceso; por ej.: afirmar, predecir, atribuir, disentir, adivinar, etc.
- COMPROMISIVOS: comprometen al hablante en la realización de un acto futuro. Son las promesas y los ofrecimientos.
- DIRECTIVOS: intentan intervenir en la conducta del oyente; por ej.: peticiones, súplicas, preguntas, órdenes, prohibiciones, autorizaciones, etc.
- EXPRESIVOS: expresan la actitud del hablante ante determinadas situaciones; por ej.: asentimientos, saludos, felicitaciones, exculpaciones, reconocimientos, insultos, lamentos, etc. Se suelen asociar a determinadas expresiones fijas.
- DECLARATIVOS: se utiliza un verbo determinado cuyo significado (principal) sirve para caracteriza el acto ilocutivo; por ej.: para afirmar: “Yo afirmo que no lo sé”, para ordenar: “Te ordeno que no vayas”, etc.
Otro aspecto interesante de los actos de habla son los ACTOS DE HABLA INDIRECTOS (AHI), caracterizados por Searle. Estamos ante actos de habla indirectos cuando realizamos un acto de habla mediante una expresión asociada a otro acto de habla diferente. Por ej.: “¿Puede usted pasarme la sal?”, donde la interpretación literal nos llevaría a responder a una pregunta (“Sí, puedo”), pero la interpretación indirecta nos hace responder a un ruego. Se relacionan con las reglas de cortesía. Forman parte de la clase de enunciados que tienen en común que su forma lingüística se desvía de la función comunicativa que desempeñan (indirección), y que incluye también las metáforas y la ironía. En los AHI, el acto literal y el no literal siempre se realizan, de forma que se puede responder a un AHI dirigiéndose a la ilocución literal: “¿Puedes coger el teléfono?; No, estoy ocupado”. Los AHI se clasifican en quimperativos, asemperativos, queclarativos, pseudo-imperativos, provocaciones, confirmaciones.
El estudio de los actos de habla fue una auténtica revolución dentro de la teoría del lenguaje: hablar no es sólo transmitir contenidos codificados, sino que es también realizar actos; el análisis de los actos de habla es la primera aproximación rigurosa al fenómeno comunicativo fuera de los dominios del código; constituye una de las bases teóricas en las que se apoyó el método comunicativo de la enseñanza de lenguas.
Etiquetas:
resúmenes de lecturas,
tema 4: los actos de habla
Resumen de lectura "Acerca de los actos de habla expresivos y comisivos en español"

Henk Haverkate, K. Hengeveld y G. Mulder (1993), Aproximaciones pragmalingüísticas al español, nº 12, Diálogos hispánicos, Amsterdam, Edit. Rodogi.
Este artículo analiza dos tipos de actos de habla, los expresivos y los compromisivos.
El objetivo ilocutivo de los actos de habla EXPRESIVOS es la expresión de un estado psicológico del hablante causado por un cambio en el mundo que le atañe al interlocutor o a él personalmente. Ejemplos típicos son lamentarse, avergonzarse y arrepentirse. Actos expresivos centrados en el oyente son agradecer, felicitar y dar el pésame. Son actos corteses, porque sirven para apoyar o reforzar la imagen positiva del interlocutor. Los actos expresivos se efectúan típicamente por medio de locuciones performativas como “Te lo agradezco”, “Le felicito por su restablecimiento”. El autor se detiene ahora en cuatro especímenes de los actos expresivos:
- El saludo: es un acto expresivo universal, basado en fórmulas rutinarias y que n o sirve para transmitir información proposicional. Al saludar intervienen signos paralingüísticos y no lingüísticos. El saludo suele formar parte de una pareja adyacente (“Hola”, “Hola”). En cuanto a sus funciones, sirve parar abrir el canal comunicativo, para evitar que se produzca una tensión social y para confirmar una determinada relación interaccional. Por lo que respecta al significado léxico, hay saludos que carecen de significado proposicional, mientras que otros son preguntas sobre la vida personal del interlocutor. La dimensión temporal se manifiesta a través de un sistema tripartito (“Buenos días”, “buenas tardes” y “buenas noches”). Influye también en el tipo de saludo la distancia social (“¿Qué hay?” frente a “¿Cómo está usted?”). Etimológicamente, en muchos casos se alude a la religión o la sociedad (“Adiós”).
- El cumplido: sirve para crear o mantener un ambiente de amabilidad. Es un poderoso instrumento persuasivo. Tiene dos patrones básicos: “Me gusta X” y “X tiene buen aspecto”. Una estructura sintáctica típica es la oración exclamativa marcada por una forma del presente de subjuntivo: “¡Bendita sea la madre que te parió!”. Salvo en contados casos, como el piropo, el cumplido supone la participación activa del interlocutor en el estado de cosas descrito, en tanto que la felicitación se refiere a estados de cosas en cuya realización el interlocutor ha participado activa o pasivamente. Por otra parte, se señala que es más fácil dirigirle un cumplido a una persona que responder adecuadamente al mismo.
- El agradecimiento: su realización queda determinada por un acto previamente efectuado por el interlocutor. Las fórmulas de agradecimiento compensan simbólicamente el coste invertido por el oyente en beneficio del hablante. Las circunstancias en las que se expresa gratitud pueden variar de una cultura a otra.
- La disculpa: el objetivo ilocutivo es dar a conocer al interlocutor que se ha violado cierta norma social y que el hablante se cree, al menos parcialmente, responsable de haber ocasionado dicha violación. En el plano perlocutivo, la reacción del oyente que el hablante intenta provocar es el perdón, lo cual queda reflejado en fórmulas como “perdóname” y “discúlpeme”. La disculpa puede ser autónoma, es decir, ofrecida por el hablante sin pedirla el interlocutor, o no autónoma. Se indica por otra parte que “lo siento” es una reacción convencional a actos asertivos y exhortativos, en general, y a peticiones e interrogaciones, en particular. “Lo siento” sirve de estrategia de cortesía para prevenir que el oyente se vea enfrentado con una reacción negativa explícita. Por otro lado, “temer(se)” se emplea con frecuencia con el mismo objeto atenuador que “sentir”: puede ser utilizado para introducir información de la que el hablante presupone que es desagradable para el oyente.
En cuanto a los ACTOS COMISIVOS, son aquellos cuyo objeto ilocutivo es la expresión de la intención del hablante de realizar en beneficio del oyente la acción descrita por el contenido proposicional. Ejemplos típicos son la promesa y la invitación. Las condiciones previas son de tres tipos: habilidad, aceptabilidad y razonabilidad; asimismo, se distinguen otras condiciones previas, como la condición esencial, la condición de sinceridad y la condición del contenido proposicional. Son actos prototípicos para comunicar cortesía positiva.
Etiquetas:
resúmenes de lecturas,
tema 4: los actos de habla
Resumen de lectura "Conferencia de Austin"

Austin, J. L. (1962), Palabras y acciones, Buenos Aires, Paidós, 1971.
El autor comienza este interesante escrito aludiendo al error mantenido durante mucho tiempo por los lingüistas consistente en considerar todos los enunciados en términos de verdadero y falso. Reclama así la necesidad de diferenciar un tipo concreto de enunciados, a los que denomina “realizativos”. Estos se caracterizan por tener verbos en la primera persona del singular del presente del indicativo en voz activa; porque no “decriben” o “registran nada”, y no son verdaderos o falsos; porque el acto de expresar la oración es realizar una acción, o parte de ella. Ejemplos de este tipo de enunciados realizativos son “sí, juro”; “lego el reloj a mi hermano”, etc. Expresar la oración no es describir ni hacer aquello que se diría que hago al expresarme así, o enunciar que lo estoy haciendo: es hacerlo. Suelen ser expresiones contractuales (como “te apuesto”) o declaratorias (“declaro abierta la sesión”).
El autor se pregunta si entonces es posible afirmar “bautizar es decir unas pocas palabras”, a lo que responde que expresar las palabras es, por lo común, un episodio principal en la realización del acto (de bautizar o de lo que sea), pero dista de ser la única cosa necesaria para considerar que el acto se ha llevado a cabo. Es decir, siempre es necesario que se den las circunstancias en que las palabras que se expresan sean apropiadas.
Asimismo, se plantea si con la realización del juramento el individuo agente está de verdad jurando (recuerda la expresión clásica de Hipólito “mi lengua lo juró, pero no lo juró mi corazón”) y concluye que siempre “la palabra empeñada nos obliga”.
Etiquetas:
resúmenes de lecturas,
tema 4: los actos de habla
Resumen de lectura "Actos de habla desde una perspecitva intercultural"
Este artículo resulta algo largo y no demasiado sencillo de leer, pero estas dificultades se ven compensadas por lo interesante de su contenido, que llama la atención sobre un aspecto clave para comprender los actos de habla: la variación intercultural de los mismos.
Comienza con una introducción en la que se recuerda que la teoría de los actos de habla fue formulada por Austin en el marco de la filosofía del lenguaje y que ponía de relieve que el lenguaje es algo más que un instrumento de representación del mundo, pues es al mismo tiempo un instrumento de acción; asimismo menciona la conocida clasificación de los actos de habla en representativos, directivos, comisivos, expresivos y declarativos. Critica la falta de orientación empírica de la teoría de los actos de habla, que lleva a la concepción de los tipos de actos de habla como compartimentos estancos, escamoteando así la variabilidad con que se manifiesta un acto de habla concreto. Precisamente en la variabilidad interlingüística e intercultural de los actos de habla se va a centrar este artículo.
Así, por ejemplo, el tipo del acto de habla conocido como agradecimiento depende de la clase de estructura sociocultural en el que estos modelos de acción lingüística se insertan. Los actos de habla también varían en su carácter implícito o explícito: por carácter explícito se entiende la realización del acto de habla por medio de un procedimiento léxico que significa el acto mismo, como por ej.: “Te pregunto si vienes”, cuyo acto de habla implícito sería “¿Vienes?”. El que un acto de habla sea explícito o implícito depende de si la situación en que se emplea requiere ciertas fórmulas (como un juramento, etc.) o no. Así, actos de habla de marcado carácter ritual son en muchos casos simples manifestaciones de aspectos particulares de la organización político-administrativa, socioeconómica o cultural. Se llega así, por este camino, a la antropología cultural.
Otro aspecto en el que se detiene el artículo es la variabilidad de los dominios de intersección. Así, por ejemplo el acto de habla del agradecimiento varía según la anterioridad o la posterioridad de la acción que lo motiva, si responde a una acción material o verbal del benefactor, etc. Los actos de habla son, por tanto, heterogéneos. Además, en determinadas situaciones se intersectan: por ej., cuando abordamos a un transeúnte en la calle para preguntarle sobre una dirección, normalmente utilizamos una disculpa como si fuera un saludo: “Perdón, me podría decir usted cómo llego a Correos”. Otra forma de intersección de tipos de acto de habla son los usos indirectos de los mismos: el efecto comunicativo es de uno de los tipos y la forma de otro; es lo que ocurre en las peticiones con forma de pregunta como “¿Puedes abrir la puerta?”.
Por último, basándose en un estudio de Wierzbicka, el autor de este artículo analiza los actos de habla como expresión de valores culturales. Así pues, se entiende que las diferencias en la manera de formular agradecimientos o invitaciones, peticiones, etc., tienen estrecha relación con diferencias en la percepción de determinados valores culturales; por ej., las diferentes culturas determinan el tipo y frecuencia de actos de habla expresivos y la frecuencia también con que se recurre a formulaciones indirectas de los mismos.
Concluye el artículo con la idea de que las mismas variaciones que se han estudiado a nivel interlingüístico son válidas a nivel intralingüístico, por ej., para la caracterización diferencial de los sociolectos.
Comienza con una introducción en la que se recuerda que la teoría de los actos de habla fue formulada por Austin en el marco de la filosofía del lenguaje y que ponía de relieve que el lenguaje es algo más que un instrumento de representación del mundo, pues es al mismo tiempo un instrumento de acción; asimismo menciona la conocida clasificación de los actos de habla en representativos, directivos, comisivos, expresivos y declarativos. Critica la falta de orientación empírica de la teoría de los actos de habla, que lleva a la concepción de los tipos de actos de habla como compartimentos estancos, escamoteando así la variabilidad con que se manifiesta un acto de habla concreto. Precisamente en la variabilidad interlingüística e intercultural de los actos de habla se va a centrar este artículo.
Así, por ejemplo, el tipo del acto de habla conocido como agradecimiento depende de la clase de estructura sociocultural en el que estos modelos de acción lingüística se insertan. Los actos de habla también varían en su carácter implícito o explícito: por carácter explícito se entiende la realización del acto de habla por medio de un procedimiento léxico que significa el acto mismo, como por ej.: “Te pregunto si vienes”, cuyo acto de habla implícito sería “¿Vienes?”. El que un acto de habla sea explícito o implícito depende de si la situación en que se emplea requiere ciertas fórmulas (como un juramento, etc.) o no. Así, actos de habla de marcado carácter ritual son en muchos casos simples manifestaciones de aspectos particulares de la organización político-administrativa, socioeconómica o cultural. Se llega así, por este camino, a la antropología cultural.
Otro aspecto en el que se detiene el artículo es la variabilidad de los dominios de intersección. Así, por ejemplo el acto de habla del agradecimiento varía según la anterioridad o la posterioridad de la acción que lo motiva, si responde a una acción material o verbal del benefactor, etc. Los actos de habla son, por tanto, heterogéneos. Además, en determinadas situaciones se intersectan: por ej., cuando abordamos a un transeúnte en la calle para preguntarle sobre una dirección, normalmente utilizamos una disculpa como si fuera un saludo: “Perdón, me podría decir usted cómo llego a Correos”. Otra forma de intersección de tipos de acto de habla son los usos indirectos de los mismos: el efecto comunicativo es de uno de los tipos y la forma de otro; es lo que ocurre en las peticiones con forma de pregunta como “¿Puedes abrir la puerta?”.
Por último, basándose en un estudio de Wierzbicka, el autor de este artículo analiza los actos de habla como expresión de valores culturales. Así pues, se entiende que las diferencias en la manera de formular agradecimientos o invitaciones, peticiones, etc., tienen estrecha relación con diferencias en la percepción de determinados valores culturales; por ej., las diferentes culturas determinan el tipo y frecuencia de actos de habla expresivos y la frecuencia también con que se recurre a formulaciones indirectas de los mismos.
Concluye el artículo con la idea de que las mismas variaciones que se han estudiado a nivel interlingüístico son válidas a nivel intralingüístico, por ej., para la caracterización diferencial de los sociolectos.
Etiquetas:
resúmenes de lecturas,
tema 4: los actos de habla
Suscribirse a:
Entradas (Atom)